Integrada por completo en el paisaje de los Pirineos, esta vivienda rehabilitada por la promotora Rocavista apuesta por un interiorismo donde el estilo rústico y los guiños industriales dialogan en armonía, reforzando el vínculo de la residencia con su entorno montañoso.


En esta casa de los Pirineos se apuesta por materiales naturales y autóctonos, donde el verdadero protagonismo reside en su impecable tratamiento. La piedra, un elemento clave en toda la vivienda, reviste las paredes del salón, la cocina y el dormitorio. Por su parte, el hierro y el hormigón añaden el contrapunto perfecto, dotando a los ambientes de un marcado carácter moderno e industrial.


El sueño de los propietarios era mudarse al campo y vivir en plena naturaleza. Para su refugio en los Pirineos, buscaban fusionar dos mundos: la calidez del estilo tradicional rústico y la fuerza del diseño moderno e industrial. ¿El corazón del proyecto? Lograr que el espectacular paisaje exterior se integrara por completo en el interior de la vivienda.



La renovación fue total: se eliminaron todos los tabiques para dejar la estructura a la vista y crear una distribución completamente nueva. Los espacios ahora se conectan entre sí, utilizando puertas correderas solo donde se requiere mayor intimidad.


El proyecto de interiorismo de esta vivienda pirenaica corrió a cargo de Elena López Balsell, de La Borda Interiores. Con el objetivo de cumplir con la premisa de los clientes —quienes buscaban el máximo confort y calidez—, la interiorista basó su concepto en la búsqueda de la exclusividad y la singularidad.



Fuente de las imágenes: pufikhomes


