Magistral rehabilitación: un viejo granero convertido en una magnífica masía en el Empordà

El Empordà, en Girona, es una zona que destaca por su inconfundible belleza mediterránea y sus masías históricas, restauradas con esmero como parte de un valioso patrimonio arquitectónico. Un ejemplo de esta maestría lleva la firma del arquitecto Lluís Auquer y el interiorista Francesc Rifé, quienes han llevado a cabo una magistral rehabilitación para transformar un viejo granero en una encantadora y cálida casa de campo.

La residencia se distribuye en dos plantas sobre una superficie construida de 145 metros cuadrados, asentada en una parcela de 800 metros cuadrados que acoge una espléndida zona de piscina y jardín.

En la planta baja, la cocina, el comedor y el salón se integran en un único y diáfano espacio, concebido para conectar de forma fluida —a través de un agradable porche— con el exterior. Por su parte, la primera planta se reserva para la zona de descanso, albergando los dormitorios y el baño principal.

El respeto por la tradición constructiva de la región se refleja en la cuidada selección de materiales. El arquitecto utilizó piedra de la zona para el levantamiento de los nuevos muros y llevó a cabo una meticulosa restauración del antiguo forjado de vigas de madera. Para los suelos de la planta baja, la elección de la toba catalana aporta continuidad visual y ese inconfundible carácter rústico y cálido tan propio del Empordà.

El reconocido interiorista Francesc Rifé apostó por una sofisticada combinación de materiales nobles y una paleta de tonos neutros como base del diseño. Sobre este lienzo sereno, destacan alfombras de motivos étnicos que aportan dinamismo visual, junto a cojines seleccionados estratégicamente para añadir sutiles toques de color. Cada uno de los detalles decorativos ha sido cuidadosamente elegido para infundir personalidad, logrando crear un ambiente sumamente cálido, íntimo y acogedor.

La zona exterior destaca por su espléndido porche, cuyo techo cubierto de enredaderas proporciona una agradable sombra natural. Este espacio se ha configurado como el comedor de exterior perfecto, equipado con un banco de piedra integrado y mobiliario de madera local, ideal para alargar las veladas con familiares y amigos.

Contiguo a este espacio, se despliega un área de relax con un sofá y butacas de diseño contemporáneo e innovador, creando un contraste limpio y sofisticado con el marcado carácter rústico de la masía. Finalmente, el entorno de la piscina se completa con una tarima de madera que acoge dos tumbonas y una pequeña mesa, rodeadas de plantas que dan forma a espacio perfecto para relajarse al sol y disfrutar de la paz del paisaje del Empordà.

Fuentes de la imágenes: Dintelo y radiocapital