La rehabilitación de esta antigua casa de campo del siglo XIX, dedicada originalmente a la explotación agrícola, ha sido llevada a cabo por el estudio y tienda Mestre Paco (referentes en la isla). El resultado es una residencia que fusiona a la perfección la esencia rústica mallorquina con la calidez, la elegancia y el confort que buscaban los propietarios.
Debido al pésimo estado de conservación de la vivienda, fue necesario acometer una rehabilitación integral. Aunque no se pudieron rescatar los elementos estructurales internos originarios de la casa, se logró preservar la estructura externa.

Se unifican los espacios para conseguir mayor amplitud y luminosidad con la nueva distribución de la casa. Para ello, se optó por vanos desnudos entre las diferentes áreas y se instalaron amplios ventanales para potenciar la entrada de luz natural en cada estancia.

Pensando en la comodidad y en un fácil mantenimiento, prioridad de los propietarios, la elección de materiales duraderos fue clave. El protagonista del suelo es un pavimento prefabricado de cemento que recrea a la perfección la calidez y el aspecto de la piedra de marés.

Destaca la decoración de líneas modernas con predominio de los colores claros (paredes blancas y madera lavada o decapada) y tejidos naturales como el algodón o el lino para aportar frescura y naturalidad.



La isla central se convierte en la auténtica protagonista de la cocina. Este versátil módulo no solo agrupa de manera eficiente las zonas clave de cocción y preparación, sino que también optimiza el almacenaje y actúa como un elemento de transición fluido que integra visual y funcionalmente el espacio con el comedor.

Para integrar la vivienda de forma natural en su entorno, se recurrió a materiales de la zona, destacando el cañizo mallorquín y las persianas tradicionales.


Fresco y acogedor, el salón del porche combina un elegante sofá de líneas modernas con cojines de seda, taburetes de olivo de los años 60, mesas auxiliares antiguas y bancos de abeto. Todo en tonos claros —como el blanco y el beige— para aportar luminosidad y frescura al espacio exterior.



