Con el cambio de temporada es el momento perfecto para ordenar y organizar el armario como si fueras un auténtico profesional. Ver este espacio de almacenamiento ordenado e impecable no solo aporta armonía visual sino consigue que consigue que el dormitorio transmita calma y estilo.
Deshazte de las prendas que ya no utilizas y organízalo todo de manera que cada mañana encuentres lo que necesitas fácilmente. A continuación, te muestro una guía paso a paso para conseguir que el proceso sea todo un éxito.
Paso 1. Despejar y limpiar el armario o vestidor
Este es el paso fundamental y requiere un poco de esfuerzo y paciencia. Piensa que ningún sistema de organización funciona si se aplica sobre el desorden acumulado.
Vacía el armario por completo. Saca absolutamente todo el contenido. Utiliza la cama, el suelo o una silla grande para extender la ropa, los zapatos y los complementos. Ver todo el volumen real de lo que posees te ayudará a tomar conciencia y evitará que guardes por inercia.

Haz una limpieza a fondo. Aprovecha que la estructura está totalmente vacía. Limpia las baldas, las barras y los rincones con un paño húmedo y un poco de producto multiusos (o vinagre de limpieza diluido). Los armarios acumulan polvo, humedad y pequeñas pelusas con los cambios de estación; empezar con una superficie limpia es clave para cuidar tu ropa.
Revisa el estado de la estructura: Comprueba si las perchas están rotas, si hay alguna balda floja o si necesitas colocar algún forro protector en los cajones. Es el momento perfecto para hacer pequeñas reparaciones antes de volver a guardar nada.

Revisa la ropa y deshazte de lo que ya no usas. Antes de meter de nuevo las prendas, obsérvalas una a una sobre la cama. Deshazte de aquello que esté roto sin posibilidad de arreglo, lo que ya no te quede bien o lo que no te hayas puesto en el último año. Menos cantidad siempre equivale a más armonía visual.
Haz tres montones: quedarse, donar/vender y tirar. Quédate las prendas que utilizas de manera habitual, te sientan bien y encajan con tu estilo actual. Dona o vende aquellas que están en buen estado pero que ya no forman parte de tu día a día o de tus gustos. Darles una segunda vida libera espacio. Tira o recicla las prendas muy desgastadas, rotas sin solución o con desperfectos que impiden su uso o donación.

Paso 2. La uniformidad visual
El secreto de un profesional es nunca mezclar perchas. Este es el error número uno que cometemos en casa: usar la percha de la tintorería, la de alambre del abrigo y la de plástico que te regalaron en una tienda hace diez años. Esa mezcla visual genera ruido y desorden inmediato.
Invierte en un par de packs de perchas iguales. Las de terciopelo (flocadas) son recomendables, ya que ocupan la mitad de espacio que las de madera, son antideslizantes (la ropa no se escurre al suelo) y su tacto uniforme aportan elegancia. Si prefieres las de madera, elige un tono claro y natural para dar luminosidad.

Paso 3. Categorizar y ordenar por color
Es el momento de organizar por categorías y por gama cromática. Olvídate de mezclarlas al azar, ya que el orden de las prendas debe seguir un criterio lógico y estético.
Por categoría: Agrupa primero por tipo de prenda. Las camisas juntas, los vestidos por otro lado, los pantalones colgados y las americanas en su espacio.
Por gama cromática (El degradado): Este es el toque maestro de los estilistas. Ordena la ropa de más claro a más oscuro dentro de cada categoría (de los blancos y beiges a los grises y negros, pasando por los tonos tierra). Ver un degradado de color al abrir el armario genera una armonía visual tremenda que te hará sentir en una boutique exclusiva cada mañana.

Paso 4. Contenedores y organizadores
Los cajones y las baldas altas suelen ser los mayores focos de desorden. Para solucionarlo de forma funcional opta por añadir contenedores y organizadores.
Cestas de fibras (mimbre, yute o lino). Son perfectas para colocar en las baldas superiores. Úsalas para guardar la ropa de otra temporada, complementos, bolsos de mano o bufandas. Ocultan el contenido y aportan textura y calidez al espacio.

Organizadores de cajones: Di adiós a las montañas de ropa interior. Utiliza separadores de tela o pequeñas cajas acrílicas transparentes para clasificar calcetines, braguitas o sujetadores. Si doblas la ropa en vertical (estilo Marie Kondo) dentro de estos compartimentos, podrás ver todo de un solo vistazo sin descolocar nada

Paso 5. Organizar los accesorios: bolsos, pañuelos y bisutería
Los complementos son los que elevan un outfit, pero también los que más desordenan si no tienen un lugar fijo. El objetivo es que parezca una exposición en una tienda.
Utiliza las baldas superiores del armario para que los bolsos (especialmente los de piel o tela blanda) no se deformen y estén siempre de pie, rellénalos con papel de seda o con el relleno de bolsas de tela que traen al comprarlos. No los apiles unos encima de otros; colócalos uno al lado del otro como si fuera una estantería de una boutique.

Los bolsos pequeños de fiesta o de mano puedes guardarlos ordenados dentro de cajas de zapatos bonitas y etiquetadas.

Los cajones con joyas y bisuterías. Es necesario añadir separados para que cada pieza tenga su hueco para evitar que se enreden. Usa organizadores de terciopelo (los típicos para bandejas de joyería) que encajen perfectamente en tus cajones.

Exhibición a la vista: Si optas por tener las joyas y bisuteria a la vista, utiliza cajas transparentes. Crea pequeñas composiciones con tus anillos, pulseras y relojes. Visualmente es muy potente y te ayuda a elegir el complemento perfecto al instante.

Para los pañuelos, bufandas y cinturones enróllalos y colócalos en vertical dentro de una cajón o cestas organizadoras. Ocupan menos y no se arrugan.Para los cinturones y pañuelos largos, existen perchas específicas (con aros o ganchos) que permiten colgarlos todos juntos en una barra, ocupando el espacio de una sola chaqueta.

Paso 6. Organización de los zapatos
Tener los zapatos tirados en el fondo del armario es el enemigo número uno del orden. Necesitan su propio espacio y clasificación.
Igual que con la ropa, agrupa por tipología: botas, botines, tacones, zapatillas deportivas y zapatos planos. Dentro de cada categoría, ordénalos también por color para dar esa sensación de armonía visual.
Para exponer el calzado puedes optar baldas inclinadas metálicas o de madera (se venden modulares en grandes superficies de bricolaje) que imitan los expositores de las tiendas.

Otra posibilidad son las cajas transparentes apilables si tiene muchos pares y poco espacio en profundidad. Permiten ver el zapato sin tener que abrir la caja, protegen del polvo y se pueden apilar hasta el techo. Busca todas las cajas del mismo modelo para que haya uniformidad.

Fuente: faire
Las botas necesitan estar de pie para no deformarse y crear arrugas feas en la caña. Usa rellenos para botas (los venden de plástico o espuma) o, de forma low cost, utiliza revistas enrolladas o botellas de plástico vacías dentro de cada bota.
Paso 7. El toque final: la iluminación y aroma
Si tu armario es oscuro, añade unas tiras de LED adhesivas con sensor de movimiento. Son baratísimas, no necesitan instalación eléctrica compleja (muchas funcionan con pilas o USB recargable) y cambian por completo la experiencia de buscar ropa.

Coloca saquitos de lavanda natural, pastillas de cera de soja aromática colgadas de las perchas o bolsitas de cedro (que además ahuyentan a las polillas). El olor a limpio y cuidado es la guinda del pastel.

Ahora, cada vez que abras el armario no será una fuente de estrés matutino, sino un pequeño ritual de placer diario. Has ganado espacio, visualmente se ve impecable y lo mejor de todo: lo has conseguido con soluciones inteligentes y al alcance de tu bolsillo.


